EL
SUEÑO
Kurt
caminaba por un terreno yermo y baldío, envuelto en húmedas nieblas
fantasmales que se cerraban sobre él y se adherían a su piel como
si se tratase de manos espectrales que intentaran atraparlo con sus
dedos ganchudos y pegajosos.
De
repente Kurt se despertó. Solo era un sueño. A la mañana siguiente
Kurt estaba atemorizado, nunca había soñado cosa igual, y pensaba
que aquello significaba algo. Pero no quiso darle mucha importancia.
Él era el jefe de una compañía muy famosa, y no tenía tiempo para
estas cosas. Esta misma noche, Kurt soñó lo mismo, y se volvió a
despertar. Intento volverse a dormir pero no pudo coger de nuevo el
sueño. Soñó lo mismo cada día durante una semana así que
decidió ir a un psicólogo para comentar que le ocurría. El
psicólogo le dijo que quizás se tratase de una película que había
visto, o de la imaginación. Kurt no sacó nada de nada, aquella
misma noche soñó lo mismo. No podía seguir así tenía que
descubrir qué era y pararlo.
Así
que se ausentó dos días en el trabajo para descubrirlo. Hablo con
más psicólogos, con neurólogos, y hasta habló con magos, aunque no
creyera en la magia. Quiso llegar a la conclusión de que no era nada, solo su subconsciente, pero aquella noche ocurrió.
De
repente Kurt se encontraba en el mismo lugar de sus sueños, pero
ahora no estaba soñando, estaba despierto. No sabía qué hacer,
estaba muy asustado. Sentía como fantasmas a su alrededor, pero solo
era la neblina. Tenía tanto miedo que se puso a correr con todas sus
fuerzas, pero de nada sirvió. Estaba muy cansado y apenas había
corrido veinte metros. Casi no podía respirar, y se desmayó en el
suelo.
Se
despertó en una habitación de hospital, al parecer después de lo
ocurrido, estuvo 3 días en coma, pero al despertarse ya no se
acordaba de nada. El médico le dijo que una mujer lo encontró en el suelo desmayado y lo llevo al hospital, y le contó que se desmayó
porque tuvo un ataque. Desde aquel día, él no volvió a soñar
nada igual.