dilluns, 28 d’abril del 2014

18. REPORTAJE



Magia rúnica

Existen algunos registros históricos que muestran que las runas además de un sistema de escritura fueron usadas con fines mágicos.

Aunque la habilidad de leer los textos rúnicos fueron en la población escandinava en la Edad Media, durante el siglo III y VIII. La propia palabra runa, procedente del gótico, proviene de la raíz «run-» que significa «secreto», «susurro». Además las runas no tenían nombres abstractos, sino que se designaban por palabras comunes que empezaban por el sonido representado por la runa.

También existió la creencia de que las runas tenían el poder de materializar los hechizos, invocaciones o maldiciones escritos sobre determinados objetos. 

Los primeros registros atribuidos a usos mágicos datan del periodo Edad de Hierro romana, y consisten en inscripciones no lingüísticas y apariciones de la palabra «alu (ᚨᛚᚢ)».
En la Edad Moderna también aparecen menciones de estas creencias en los relatos folklóricos y derivaciones en las supersticiones como los Símbolos mágicos de Islandia.

En el siglo XX resurgieron formas de adivinación rúnica ligadas en principio a la aparición del Neopaganismo germánico, y varios ocultistas inventaron formas de adivinación nuevas, e incluso sistemas de runas nuevos, aunque generalmente inspirados en las runas en los alfabetos históricos.

Asimismo se han encontrado unos pocos aros de la época vikinga con inscripciones aparentemente de naturaleza mágica, como el aro de Kingmoor.
Existen registros históricos que mencionan que los pueblos germánicos usaban diversas formas de adivinación y lectura de los augurios.


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